Españoles en la Segunda Guerra Mundial

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Españoles en la Segunda Guerra Mundial

Notapor Gabiosky el Dom Dic 09, 2007 7:33 pm

No se si este hilo esta abierto en alguna parte, si es asi se puede mover.

Me gustarí­a en estas lí­neas rendir inmerecido tributo a tantos españoles que lucharon en diferentes escenarios de la Segunda Guerra Mundial, los cuales en su mayorí­a, si no en su totalidad, han pasado desapercibidos e ignorados, cuando en realidad sus hazañas y hechos si merecí­an algún tributo, especialmente de aquellos paí­ses a los que ayudaron de manera desinteresada.

En este caso en concreto os paso a relatar de forma resumida algo que he encontrado en un libro sobre el Afrika Corp., de la Editorial San Martí­n, en el cual al final del mismo, y bajo el titulo de una “Página desconocida”, se detalla un hecho de armas que habla por si mismo de la calidad de los combatientes españoles en la SGM.

“ En el comienzo del año 1942, en el norte de Africa se alineaban dos brigadas del ejercito de la Francia Libre. La 1ª y 2ª, sumando un total de 12.000 efectivos, de los cuales al menos 3.000 eran españoles. Junto a ellos se encontraban otra gran cantidad de los mismos desperdigados en diversas unidades aliadas.

Se trataban de refugiados españoles, soldados del derrotado ejercito republicano, que pasaron a Francia en su dí­a, los cuales siguieron múltiples caminos, con interesantí­simas historias, muy duras la mayorí­a de ellas.

Entre El Alamein y Tunez nos encontramos, con la 13 Media Brigada de la Legión, en la cual militan numerosos españoles veteranos de Noruega, Eritrea y Siria, así­ como otros que habiendo llevado otros caminos, parecidos todos entre si, acabaron enrolados en la 1ª División francesas libre.

Alli estaban también los veteranos de los Batallones de Marcha Extranjeros, que más tarde al producirse el desembarco aliado, se incorporaron a las fuerzas norteamericanas; también los que acompañaron a Leclerc en su epopéyica marcha desde el Chad al Mediterráneo, los que prisioneros en los infernales campos de de trabajo del Sahara, fuerón liberados para entrar en las filas del ejercito de Giraud; los que se alistaron en el ejercito Franco, creación del internacionalista comandante Putz,; los que militaban en la 361ª Compañí­a de Pioneros Britanicos, y los que, seleccionados por el O.S.S. americano, luego fueron entrenados para misiones muy particulares, en vista a una hipotética invasión de España.

Por desgracia si bien es cierto que los historiadores británicos menosprecian o simplemente se olvidan de reseñar el papel desempeñado por las unidades de la Francia Libre en el Norte de Africa, no lo es menos que los historiadores galos suelen también olvidarse completamente de la contribución hispana. Sin embargo los españoles actuaron de forma destacada y con buena parte de de su sangre está escrita, precisamente, la más brillante pagina de la actuación francesa en la guerra del desierto: Bir Hakeim. En el cementerio francés de dicho lugar, se pueden encontrar una cruces en las que abundan los nombres y apellidos hispanos: Muñoz, Castaño, Treviño, Ruiz, Mollet, Garcí­a…. Y en casi todas las cruces figura la nomenclatura de la 13 Media Brigada de la Legión.

La batalla de Bir Hakeim, es considerada por el propio De Gaulle, como el hecho de armas que significa la mayorí­a de edad del Ejercito de la Francia Libre.

Por aquel entonces era un fortí­n anclado en medio de un paisaje desabrido. Se hallaba en una aguada que servia de cruce de caminos del desierto, en el cual la simple supervivencia cotidiana ya una realmente difí­cil. El campo fortificado contaba con 16 kilómetros cuadrados de superficie y ante la imposibilidad de aprovechar defensa natural alguna, por ser terreno llano se enterraron desde los depósitos de vituallas al puesto de mando y equipos quirúrgicos. Estos estaban situados en sendos camiones semienterrados en la arena, hasta las ventanillas. El dispositivo de defensa estaba apoyado por un extenso campo de minas, densas redes de alambradas y mil doscientos nidos de ametralladoras y tiradores. Los abastecimientos llegaban desde Bir el Gobi, en camiones generalmente tripulados por españoles.

Eran las nueve horas cuando se inicia la ofensiva, del 27 de mayo de 1942. El primer ataque estuvo encomendado a la división italiana “Trieste”y parte también de la “Ariete”, apoyadas por elementos de las divisiones alemanas 15ª, 21ª y 90ª. Los carros de la “Ariete”, pese a las minas y a la fuerte reacción de los defensores consiguieron introducirse en la posición por lo que todo estuvo a irse al traste. Salvo la situación un legionario español apellidado Artola, quine después de ser rebasado por los carros, le dio la vuelta su cañón de 60 mm y disparando a cero consiguió destruir los blindados de cabeza y cola. Esto desoriento a los tanguistas, desatando el entusiasmo de los legionarios quines abandonando sus posiciones pasaron al ataque personal con botellas de gasolina y bombas de mano. Según se afirma en la crónica de ese dí­a el grito fue, ¡Cómo en Madrid!, recordando que fue precisamente durante la batalla de la capital de España en otoño de 1936, cuando se acreditó este original y arriesgado método de combate. Treinta y dos carros de combate calcinados, fueron el resultado de la intentona italiana.

El 30 de mayo se concentran e intervienen “Trieste”y la 90ª Ligera Alemana, a las que más tarde se le unirí­a la 15ª alemana.

El 2 de junio después de rechazar el general Koening la oferta de capitulación, se inició el ataque dirigido personalmente por el propio mariscal Rommel.

A lo largo de dí­as enteros Bir Hakeim se convirtió en un infierno. La aviación atacaba de continuo las posiciones, la artillerí­a no concedí­a tregua, y los blindados e infanterí­a realizaban continuas intentonas. Escondidos en sus pozos de tiradores o en trincheras, rodeados de cadáveres que las explosiones desenterraban continuamente, muertos de sed los defensores seguí­an resistiendo. Lo hací­an porque no ignoraban que resistiendo comprometí­an todo el plan estratégico de Rommel y amenazaban la explotación del éxito de Rommel. También resistí­an por el orgullo de haber sobrevivido al primer ataque alemán que sin embargo destruyo a la 3ª Brigada India y obligo a retirarse seriamente diezmadas a las brigadas británicas 7ª motorizada y 4ª acorazada.

El 11 de junio después de haber sufrido un ataque demoledor por parte de doscientos Stukas, los defensores se retiraron dejando ví­a libre a la 90ª alemana. Gran parte de legionarios sobre todo españoles murieron cubriendo la retirada de sus compañeros y quinientos combatientes muchos de ellos heridos cayeron prisioneros. Posteriormente el barco que los conducí­a a Italia a campos de prisioneros fue torpedeado por un submarino y todos perecieron. Casi doscientos eran españoles.

Bir-Hakeim fue todo un hito. Les costo a los alemanes muchas bajas y un tiempo precioso en su ofensiva. El propio mariscal Rommel, tras elogiar en su cuaderno de guerra la irreductibilidad y arrojo de los defensores, escribí­o: “Con frecuencia tomé personalmente el mando de las fuerzas atacantes y he de reconocer que rara vez tuvimos en Africa unas jornadas más activas.”

Creo que es un bonito ejemplo de lo ya mencionado.

Intentare buscar más hechos “olvidados”por los grandes cronistas (casi todos ingleses, americanos y franceses).

Creo recordar algunos así­ a volapie: La entrada de blindados con los españoles como tripulantes en Paris, la presencia en la resistencia francesa, la organización y resistencia de los españoles en los campos de exterminio nazis, etc….

Un saludo.

Fuentes: “Africa Corp.”Editorial San Martí­n Historia del siglo de la violencia. Campañas libro nº1.
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Notapor ACB, el Mutie el Dom Dic 09, 2007 10:04 pm

El tema lo tienes un posts debajo de este:

http://www.portierramaryaire.com/foro/viewtopic.php?t=1655

Y bastante completito ya.

Saludos
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Notapor Gabiosky el Dom Dic 09, 2007 11:35 pm

ACB, no se cual post es, si te refieres al de la 250 división alemana, "división azul", es super completo e interesante, pero lo que quiero reflejar en este es que existierón más españoles y más historias en la SGM, aparte de esta. Comentar algo no tan conocido, o al menos eso creo.

Saludos.
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Notapor ACB, el Mutie el Lun Dic 10, 2007 7:34 pm

A bueno, entonces sí­ lo puedes seguir exponiendo aquí­.

Mis disculpas.

Saludos
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españoles con los aliados

Notapor racta46 el Mar Dic 11, 2007 10:36 am

:wink:
Última edición por racta46 el Mié May 20, 2009 4:23 am, editado 1 vez en total
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Notapor Gabiosky el Vie Dic 14, 2007 12:06 am

Gracias Racta 46 por la pagina, muy interesante, aunque últimamente no tengo tiempo de ná. El trabajo....

En cuanto pueda seguire con el tema. Aunque no se si ya esta muy visto o no interesa mucho.

Un saludo.
Gabiosky
 
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Españoles en otras FAS.

Notapor juantono carro 001 el Vie Dic 14, 2007 2:12 pm

Veamos amigo Gabiosky, no es que el tema esté muy visto, porque ha decir verdad no es que se tenga mucha idea de los españoles, casí­ todos repúblicanos excombatientes del derrotado ejército español de la II Republica o Ejército Popular.
Lo que pasa es que al no ser una unidad tangible con todos sus encuadramientos, elementos, etc... apenas ha tenido transcendencia. ¿Imagina que la guerra la gana la república (aparte que hubieramos entrado de cabeza en la II G.M.) y que ésta alista y prepara una "División Roja" para mandarla a Rusia a combatir a los alemanes, entonces si, hubiera tenido auge y serí­a tema de innumerables libros... Pero a ser a titulo particular el que los españoles exiliados, huí­dos y demás, que se alistaron el la Legión Extranjera, que por cierto quedo a favor del gobierno de Vichy, aunque hubo unidades que se pasaron lógicamente al bando aliado, sus hazañas se incluyen en la dinámica de ese Cuerpo galo y no de una unidad española.
No quiero restar méritos a ningun español alistado para combatir al nacismo ni mucho menos, eran sus creencias, pero ahí­ radica el problema de éstos; que pertenecí­an al ejército de otra nación.
Es meritorio y enriquecedor el ver en los reportajes de la liberación de Parí­s por las fuerzas de Leclerc, carros y blindados con nombres tan españoles como; Madrid, Teruel, etc...
Y que duda cabe el saber que en Dien Bienh Fuh (o como se escriba) o en Argelia, los legionarios españoles dieron su sangre combatiendo para Francia.
Espero que la gente coloque lo que sepa sobre ellos. Yo por mi parte intentaré colocar con tu permiso, algunas cosillas que sé.
Saludos.
...Aunque los vientos de la vida soplen fuerte, soy como el junco que se dobla, pero siempre sigue en pie...¡Resistiré!...
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Notapor racta46 el Vie Dic 14, 2007 3:42 pm

Gabiosky escribió:Gracias Racta 46 por la pagina, muy interesante, aunque últimamente no tengo tiempo de ná. El trabajo....

En cuanto pueda seguire con el tema. Aunque no se si ya esta muy visto o no interesa mucho.

Un saludo.


:wink: bueno ,a mi por lo menos me interesa ...lo que ocurre es que por desgracia hay menos documentacion de estos combatientes ...pero aun con todo existen paginas en la ''tela'' de ex-combatientes republicanos ( que ellos o sus descendientes han tenido a bien crear en memoria de los suyos ).
como te digo a mi me interesa y si/o me entero de algun enlace o cualquier otra cosa , pues lo postearemos por aqui.
:roll: por desgracia dar opiniones sobre estos temas ...es peliagudo , por que a la minima saltan chispas y no me gustaria.
asi que procuraremos tratarlo de algun modo :? ( a ver cual )
saludos.
PD en donde mas combatientes aliados de nacionalidad española hubo ,parece ser que fué el 13ª demi-brigade francesa de leclerc ( si que hay bastante sobre esto editado )
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Notapor ACB, el Mutie el Vie Dic 14, 2007 7:50 pm

Yo algo he leí­do, sobre Españoles que se iban para el bando Ruso. El gran problema que tení­an era la forma de actuar de los Rusos, es decir, una de sus estrategias de guerra.

Algunos alemanes capturados por los soviéticos eran devueltos a las filas nazis con el motivo de desmoralizar a las tropas. Por lo visto les intentaban lavar el cerebro o algo así­ (no me acuerdo muy bien), por lo que cuando alguien se querí­a unir a ellos, desconfiaban y en muchas ocasiones o no eran aceptados o eran considerados enemigos.

Hasta aquí­ lo poco que se de estos casos.

Saludos
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Re: Españoles en otras FAS.

Notapor Starfish Prime el Dom Dic 16, 2007 12:04 am

juantono carro 001 escribió:Y que duda cabe el saber que en Dien Bienh Fuh (o como se escriba) o en Argelia, los legionarios españoles dieron su sangre combatiendo para Francia. Espero que la gente coloque lo que sepa sobre ellos. Yo por mi parte intentaré colocar con tu permiso, algunas cosillas que sé.
Ya estás tardando en contar lo de los Legionarios en Indochina :D. Personalmente es un conflicto que siempre me ha interesado bastante, con los Franceses resistiendo como si estuviesen en Verdún.
Si la fuerza bruta no soluciona tu problema es que no has empleado bastante.
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Notapor Voronezh el Dom Dic 16, 2007 12:39 am

Españoles en la liberación de Parí­s

Eduardo Pons Prades. (Sacado de Historia16 nº 111, julio 1985)


EL 24 de agosto de 1944; a las 21.22 horas, llegaban a la plaza del Ayuntamiento de Parí­s varios half-track (autos oruga blindados) y un tanque Sherman (el Romilly), que constituí­an la vanguardia de los ejércitos aliados. Los primeros llevaban, en el morro y en sus flancos, nombres memorables de la guerra de España: Madrid, Jarama, Ebro, Teruel, Guernica, Belchite, Guadalajara, Brunete y Don Quijote. Eran las dotaciones de la 1.., 2.. y 3.. secciones de la famosa IX Compañí­a (incluso los franceses la llamaban la Nueve), del Regimiento del Chad. Las mandaban el zaragozano Martí­n Bernal, el madrileño Federico Moreno y el andaluz Monto- ya, secundados por el catalán Elí­as (herido en las calles de Parí­s por un francotirador), el canario Campos y el valenciano Domí­nguez. Con el resto de las dotaciones, un total de 36 ex soldados del ejército republicano español. Los cuatro tripulantes franceses del Romilly completaban el destacamento, que, con toda justicia, llamaron los liberadores de Parí­s.

El primer blindado que llegó a la plaza del Ayuntamiento -cuenta Moreno- fue el Guadalajara. Este blindado, con tripulación exclusivamente extremeña, serí­a también el primero en arrancar hacia la vecina calle de los Archivos, cuando se nos indicó que allí­ habí­a un nido de resistencia alemán. Pero los primeros disparos que las fuerzas aliadas efectuaron en Parí­s se hicieron desde el blindado Ebro, mandado por el canario Campos y conducido por el catalán Bullosa.

Por las calles laterales de los Campos Elí­seos y en las cercaní­as del Arco del Triunfo patrullaban Alfredo Piñeiro y Paco Izquierdo, abordo de su blindado Fort Star. Este ultimo se quedó mudo cuando una muchacha, tras los besos y abrazos de rigor exclamó: ¡Eres el primer soldado francés al que beso!

Piñeiro me contaba no hace mucho en Barcelona que fue él quien repitió una vez más la cantinela que vení­an entonando desde que penetraron en los arrabales de Parí­s: ¡Somos rojos españoles!, al tiempo que enarbolaban la bandera tricolor republicana española, que ondeaba en todas las torretas de los blindados. Así­ fue, en efecto -confirma el capitán Dronne, jefe de la Nueve-; yo no sé de dónde sacaron aquellas banderas, pero como en realidad era la bandera de su patria, nadie hizo la menor objeción.

Lo cierto es que no fue ésta la primera vez -ni la última- que los republicanos españoles dieron la nota -y no solamente en el ejército
francés-; pero, como recalca Martí­n Bernal, con toda la razón del mundo, ¡eh! Por eso -caso único en todos los ejércitos aliados de la Segunda Guerra Mundial-, cuando la Nueve recibió su cupo de blindados nuevos en el campamento de Hull, al este de Liverpool, una delegación de españoles fue a pedir autorización al mando para bautizar -tras haber escogido ellos los nombres- los half-track que acababan de entregarles.

Breve anecdotario ibérico

Se hizo la asamblea de los españoles, que fue, como es fácil de imaginar, tumultuosa, ya que desde Pasionaria a Durruti, pasando por las siglas del POUM, salieron nombres para bautizar mil blindados. Hasta que los jefes de sección (Moreno, Granell, Elí­as) decidieron cortar por lo sano y darles nombres de batallas de la guerra de España. Y al mí­o -terció Moreno- le pondremos Don Quijote, por ser el papel que estamos desempeñando nosotros desde que salimos de nuestra tierra. La inscripción de los nombres se confió al que tení­a mejor letra de todos: al reusense Antonio V. B. Clarasó, Bamba, antiguo alumno del reputado instituto-escuela de la Institución Libre de Enseñanza y jefe de municionamiento de la Nueve.

Fuimos nosotros, claro -¿quién querí­as que fuese?-, los que inventamos el mercadillo de prisioneros alemanes, puntualiza el valenciano Domí­nguez.

El general Eisenhower habí­a dado carta blanca a determinados comandos suyos -los del III Regimiento de Paracaidistas, entre otros-, pero prohibió a sus unidades regulares que franquearan el rí­o Loira.

Por aquellos parajes combatí­a entonces la II División Blindada de Leclerc. Los americanos competí­an en la captura de soldados enemigos, y no solamente por la obsesión de superar marcas en las unidades combatientes -como si se tratase de competiciones deportivas-, sino porque con ello obtení­an distinciones y sobre todo permisos especiales, a modo de recompensa.

Como los hombres de Leclerc, y los españoles en particular -que se adaptaron como nadie al modo de guerrear por libre de Leclerc-, y con sus half-track patrullando siempre en vanguardia, podí­an ir de un lado a otro y saltar el Loira tantas veces como les viniese en gana, enseguida se estableció el intercambio de prisioneros por material bélico u otras mercancí­as procedentes de la intendencia militar.

Los prisioneros procedí­an de la II División Blindada, pero también de adquisiciones efectuadas en las zonas guerrilleras que iban cruzando los blindados de Leclerc. Guerrillas en las que casi siempre combatí­an republicanos españoles, y hacia las que se dirigí­a el material bélico ligero adquirido a cambio del lote de prisioneros.

Tan intenso llegó a ser este tráfico de alemanes capturados que no tardó en establecerse un baremo apropiado a las circunstancias: por cinco soldados los americanos daban un jerrican de gasolina de 20 litros...; por diez, dos jerricans o dos pares de botas de media caña.

La gasolina era -ya entonces- la moneda básica de cambio. Luego vendrí­an las metralletas -una por veinte soldados-, algunas de la cuales terminarí­an su carrera en la guerrilla de las sierras ibéricas, y así­ ab libitum.

El intercambio estaba condicionado, en lo que a soldados y suboficiales se referí­a, a material o armamento ligero. Por tres oficiales de Estado Mayor se llegó a obtener una motocicleta. Y si eran SS, al vehí­culo de dos ruedas se le agregaba el sidecar. Por un general alemán.. los americanos regalaban un vehí­culo todo terreno (jeep).

El chalaneo, sintetizado en una muy curiosa jerga anglofrancoespañola, comportaba, por lo regular, una propina: botes de carne en conserva, cajitas de chicle, cartones 'de tabaco rubio, petaqueras de whisky o algún neumático.

Este trueque, que se realizaba desplegando dotes de ingeniosidad increí­ble, ya que los mandos americanos y franceses no lo veí­an con buenos ojos, divertí­a tanto a los hombres de la División Leclerc que a veces entregaron a los guerrilleros todo el material obtenido de manos americanas a cambio de prisioneros procedentes de la guerrilla, sin obtener el menor beneficio. Muy bajo cayó el ejército de la raza superior, es verdad -me confesó un dí­a Cortés en Barcelona-, y nosotros nos tomamos una buena revancha a cuenta de lo que nos habí­an hecho en España durante nuestra guerra.

Alguna que otra vez, los oficiales de Estado Mayor o los generales no tení­an de tales más que el uniforme, ya que habí­an sido ascendidos por los españoles de la Nueve para altipreciar el trueque, Lo más difí­cil de falsificar eran los siniestros SS, porque los soldados de las unidades regulares alemanas se hubiesen dejado despellejar vivos antes que enfundar su cuerpo en un uniforme con las dos fatí­dicas letras bordadas en las solapas.

En determinados casos -¡lo que son las cosas!-, el trueque siguió este tragicómico itinerario: por cinco soldados se obtuvieron 20 litros de gasolina y por este carburante un campesino entregó un par de orondas gallinas. O este otro: tres oficiales de Estado Mayor igual a una motocicleta, igual a un cerdo o dos corderos...

Los españoles de la columna Leclerc, de la Agrupación M y de la Fuerza L -que así­ se llamó sucesivamente lo que más tarde serí­a la II División Blindada- procedí­an de tres lugares concretos: de las filas de la XIII Semibrigada de la Legión Extranjera francesa, de los Corps Francs (comandos del Ejército francés) y de los campos de castigo de Africa del Norte, muy particularmente de los del desierto argelino.

En la XIII Semibrigada, los españoles (casi el 50 por 100 de sus efectivos, que rondaban los dos mil hombres) desempeñaron un brillantí­simo papel en la campaña de Noruega (abril-junio de 1940), en especial desatascando la ofensiva aliada -destinada a cortar la ruta del mineral de hierro sueco (ví­a férrea cuyo término era el puerto noruego de Narvik)- con la ocupación de la cota 220 por parte de un grupo de legionarios españoles mandados por el gallego Gayoso.

Ante esta cota -defendida por varias máquinas automáticas alemanas-, situada más allá del Cí­rculo Ártico y apenas a 300 kilómetros del Polo Norte, ya se habí­an estrellado los ataques de tropas francesas (cazadores alpinos), británicas, polacas e incluso nativas, de la VI División de Alta Montaña noruega. De ahí­ le vino el apodo de noruegos a nuestros esforzados compatriotas que por aquellas tierras -cuya temperatura normal en la primavera de 1940 era de 30 grados bajo cero- constituirí­an, para asombro del mando interaliado, el grupo nacional que menos bajas tuvo por congelación.

Este fue uno de los varios do de pecho que los españoles dieron en Noruega. Los destacamentos españoles al llegar la noche ártica dejaban contados centinelas en las posiciones recién conquistadas -con turnos de guardia más cortos que los reglamentarios: una hora- y los demás se replegaban a echar un sueño bajo techado. ¿Y si los alemanes contraatacaban de noche y reocupaban las posiciones?, preguntó a Serapio Iniesta, uno de los veteranos de la XIII Semibrigada. Entonces los centinelas se replegaban a su vez y avisaban a sus compañeros. Y antes de que amaneciese ya los habí­amos desalojado de nuevo a bayonetazos. Así­ de sencillo, responde Iniesta.

En su historia de la Legión Extranjera francesa, Georges Blond confirma el excelente comportamiento de los españoles: La irrupción de un fuerte contingente de ibéricos exiliados polí­ticos no tení­a precedentes en las filas legionarias. Disciplinados, resistentes, atacando el duro entrenamiento por los desiertos argelinos, los españoles, codo a codo, dando pruebas de una solidaridad excepcional, tuvieron que hacer comprender a ciertos oficiales franceses, demasiado apegados al reglamento ancien régime, que el tiempo de las bromas pesadas y de las burlas gratuitas (llamar, por ejemplo, ejército de las alpargatas a las unidades republicanas españolas) habí­a pasado. Abundaban también los oficiales que desconfiaban de ellos, llamándoles comunistas, y proclamando que habí­a sido un error el llevarlos con el cuerpo expedicionario francés a tierras noruegas. Sin embargo, los hechos probarí­an que esos rojos, o ex rojos españoles, sabí­an batirse como leones.

Ante la invasión alemana de Bélgica y Holanda (10 de mayo de 1940) y la amenaza que pesaba sobre el territorio francés, el alto mando francés (al que los humoristas, y no se equivocaron, llamaron el submarino sin periscopio) decidió repatriar el cuerpo expedicionario francés de Noruega.

La evacuación tuvo lugar en los primeros dí­as de junio. Nada más pisar Inglaterra se enteraron de la entrada en Parí­s de las tropas alemanas (14 de junio) y la XIII Semibrigada fue enviada a Francia rápidamente al llamado reducto bretón, que no pasó de ser otra cruel ensoñación del mando francés. Llegaron justo a tiempo para observar la entrada en la pení­nsula de Bretaña de las columnas motorizadas alemanas y verse obligados a regresar a Inglaterra a marchas forzadas.

Así­ que cuando De Gaulle confió a Leclerc la problemática reconquista -para la Francia Libre recién constituida en el exilio- de varias colonias africanas, el comandante de Caballerí­a de Hauteclocque -nombre verdadero de Leclerc- tuvo que echar mano de los restos de la Infanterí­a de Marina, de los cazadores alpinos y de la Legión Extranjera -concentrados en Trentham Park-, a los que se unirí­an luego varios destacamentos de tiradores centroafricanos -unos 3.000 hombres en total-, de los que la sexta parte eran españoles. Era la primera operación montada por el general De Gaulle para restablecer la soberaní­a y la autoridad de Francia en los territorios africanos de Camerún, Chad, Gabón y Ní­ger, y organizar unas fuerzas armadas capaces de ocupar y gobernar dichas colonias.

Lo fantástico del caso es que, contra las previsiones de polí­ticos y altos militares, doctos en la materia, Leclerc logró lo previsto y mucho más. y nunca olvidó que, desde el primer momento (octubre de 1940) y hasta la conquista del Nido de Aguila de Hitler, en Berchtesgaden (mayo de 1945), siempre pudo contar con sus españoles...

El ex comandante de los servicios Z del Ejército republicano, el leonés-asturiano Julián Villapadierna, me contó un dí­a en nuestro exilio francés cómo estando destacado (durante la campaña de Francia, 1939-40) en el polí­gono de tiro del Ejército francés en Vierzon tuvo que organizar el adiestramiento de un nutrido grupo de alistados voluntarios en los Corps Francs, entre los que se encontraban una docena de compatriotas nuestros.

Los Corps Francs eran comandos de guerrilleros llamados a operar en la retaguardia enemiga, por lo regular en plan de sabotaje o de guerrilla. Villapadierna, por su condición de luchador revolucionario en Asturias -era maestro nacional en Cangas de Oní­s- y en virtud de los cursillos de especialización para los servicios Z seguidos en España durante la guerra, era un especialista consumado en la materia. En los años 1942-44 tuvimos ocasión de comprobarlo en el triángulo guerrillero Aude-Ariege-Pirineos orientales.

Traslado voluntario .

Al firmarse el armisticio -tras la humillante derrota de los ejércitos aliados-, en Francia, en junio de 1940, los restos de estos Corps Francs fueron evacuados a las colonias francesas del norte de Africa. Al desembarcar los aliados allí­, en noviembre de 1942, los Corps Francs fueron reorganizados y reincorporados al dispositivo militar de la Francia Libre.

Aunque en sus comandos quedaron algunos. españoles -como el capitán Miguel Buiza, ex almirante de la flota republicana española-, lo cierto es que la inmensa mayorí­a de los españoles de los Corps Francs -seducidos por sus compatriotas de la Columna Leclerc- desertaron y se alistaron en las filas de la II División Blindada, en ví­as ya de organización.

A tal decisión los españoles, muy chuscamente, la llamarí­an traslado voluntario. Algunos españoles de la Legión Extranjera, de la base principal argelina de Siddi-Bel-Abbés, también decidieron trasladarse a la unidad de Leclerc.

La seducción la ejercieron comandos volantes motorizados de veteranos de la campaña de Africa (octubre de 1940-mayo de 1943); entre ellos descolló el canario Campos, que llegó a obtener un jeep, tres camiones, vales militares para gasolina, comida y salvoconductos, del mando norteamericano en Argelia, con la promesa de reclutarle unos miles de españoles para formar con ellos una división de choque y ponerla al servicio de los aliados.

Aquello pudo acabar muy mal-dice Federico Moreno-, porque al comprobar que los reclutados eran conducidos hacia Marruecos -donde se estaba organizando y pertrechando la II División Blindada- los norteamericanos hicieron varias reclamaciones al alto mando francés. Pero, al saber que se trataba de soldados de un jefe tan excéntrico como Leclerc, la cosa quedó en agua de borrajas. Aquello de tal para cual caí­a aquí­ como anillo al dedo. Uno de los más valiosos seducidos -procedente de los CF- serí­a comandante Putz, un austriaco de las Brigadas Internacionales que morirí­a en combate, en otoño de 1944, en la marcha de la División Leclerc hacia Estrasburgo.

Otros recién acuñados leclercistas fueron españoles liberados de los campos de castigo del desierto argelino -auténticos campos de la muerte-, a los que faltó tiempo para empuñar de nuevo las armas contra el nazifascismo europeo allí­ donde estuviese: Por eso, a estos y aquellos españoles les llamaron noruegos y africanos.

Los Corps Francs -en los que combatí­an juntos franceses y españoles- se integrarí­an en la I División Blindada, mandada por el general De Lattre de Tassigny, que fue el embrión del cuerpo expedicionario francés de Italia, en el que luchaban los hombres de la XIII Semibrigada de la Legión Extranjera francesa -la de los noruegos- cuyos supervivientes procedí­an del Africa Ecuatorial francesa, donde dejaron a Leclerc tras haber conquistado Chad y parte de Camerún.

Luego se incorporaron al cuerpo expedicionario británico en su colonia africana de Sierra Leona. De allí­, dando un rodeo por el Cabo de Buena Esperanza, desembarcaron en Sudán -otra colonia británica del este de Africa-, desde donde participaron en la reconquista de Eritrea, antes de subir a recuperar -para la Francia Libre- Siria y Lí­bano, en el Cercano Oriente. Esto sucedí­a en junio de 1941.

Después se reconstruyó otra vez la XIII Semibrigada, en Alejandrí­a (Egipto), que luego fue encuadrada en el dispositivo del VIII Ejército británico, mandado por el general Montgomery, con el que. combatirí­an hasta expulsar de Africa del Norte a los ejércitos alemanes e italianos, en mayo de 1943. Esto, tras protagonizar la heroica resistencia de la posición Bir-Hakeim (mayo de 1942) (*) y el encuentro con los españoles de Leclerc -que llegan del corazón de Africa-, en enero de 1943, en la capital de Libia, Trí­poli.
El hombre se hace civilizado no en proporción a su disposición para creer, sino en proporción a su facilidad para dudar.Henry Louis Mencken
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Notapor Åkerberg el Lun Dic 17, 2007 9:28 am

Hola!
No os olvidéis de los españoles de la Kriegsmarine....

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Españoles con los aliados

Notapor racta46 el Lun Dic 17, 2007 6:09 pm

í…kerberg escribió:Hola!
No os olvidéis de los españoles de la Kriegsmarine.....
Última edición por racta46 el Jue May 21, 2009 2:42 am, editado 2 veces en total
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Españoles con los aliados

Notapor racta46 el Mar Dic 18, 2007 3:05 pm

Una lámina que representa a una fotogradia de la época del soldado ANTONIO GUTIERREZ
Última edición por racta46 el Jue May 21, 2009 2:43 am, editado 2 veces en total
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Notapor Gabiosky el Mar Dic 18, 2007 4:27 pm

Estupendas intervenciones, Voronezh y Racta 46.

Parce que el tema se anima.

Espero que se anime Juantono carro, seguro que tiene algo genial escondido en la manga.


Un saludo.
Gabiosky
 
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