Las Campañas de Napoleón

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Re: Las Campañas de Napoleón

Notapor Pavía el Sab Ene 09, 2010 5:40 pm

CAMPAí‘A DE EGIPTO Y SIRIA

Paví­a desde su base operacional de Ciaño.

En los siguientes post de este hilo analizaremos someramente las Campañas de Egipto y Siria en la que, durante 1798 y 1799 ocuparon a la Francia Republicana y al que empezaba a ser un héroe popular: Napoleón Bonaparte.

También, en una clara llamada de socorro, me gustarí­a saber si alguien tendrí­a ya hecho un relato sobre Aboukir que quisiera compartir. De ser así­ lo incluirí­a como un anexo al final del artí­culo. Ruego se ponga en contacto conmigo mediante mp.

El tí­tulo de los post será.

1.- PREPARANDO LA EXPEDICIí“N.
2.- TOMA DE MALTA Y PASO DEL MEDITERRíNEO
3.- DE MARABOUT A LAS PIRíMIDES.
4.- SIRIA.
5.- BALANCE
6.- Batalla Naval en Aboukir. (Solo en caso de que algún forista colabore).

Esperando que esta nueva entrega les guste y esperando así­ mismo su colaboración.

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Re: Las Campañas de Napoleón

Notapor Pavía el Dom Feb 07, 2010 11:25 am

Paví­a desde su base operacional de Ciaño.

1.- PREPARANDO LA EXPEDICIí“N.

Después de la primera campaña de Italia Austria y Francia están en “paz”(ratificada por el acuerdo de Campoformio el 17 de Octubre de 1797. Pero la joven República sigue estando amenazada. Entre sus enemigos más activos se cuenta Inglaterra, parapeta tras las aguas del Canal defendido por los cañones de la Royal Navy, donde empieza a destacar sobremanera la figura de Horatio Nelson. Contra ella comienza a dirigirse la mente y la palabra del general Napoleón.
El gobierno Francés, por su parte, empieza a darse cuenta de otra cosa. La ascendente estrella de Bonaparte. Á‰ste, en secreto a voces, desprecia a los dirigentes del Directorio. Lleva a cabo una inteligente campaña de propaganda popular, presentándose como “el que traerá la paz”a la ya hastiada Francia. Su popularidad es vista, con razón, como fuente de futuros y graves problemas por los dirigentes franceses, aunque cierto es que estos desconfí­an de todo el mundo en estos convulsos años.

Por otra parte cabe analizar el cambio en la mentalidad dirigente de los franceses. Tras la Revolución las primeras campañas habí­an sido meramente de supervivencia, pero a partir de 1.795 los objetivos solo pueden ser calificados como de “imperialistas”. Además, como el propio Napoleón hará notar, la guerra es prácticamente una cuestión de supervivencia para el Directorio, bajo la premisa de que un enemigo externo anula o mitiga los problemas internos.

De esta manera el Directorio acoge bien el plan napoleónico de atacar Egipto. Todo ello a pesar de que esto supone un claro menosprecio hacia los turcos, nominalmente dueños del Delta (en realidad los Mamelucos son totalmente autónomos), con los que se buscan buenas relaciones (de conseguirlo Rusia no podrí­a levantarse en armas a la ligera contra Francia) A ello unimos el ansia colonial, más teniendo en cuenta la pérdida de colonias americanas e indias, y la posibilidad (remota pero real) de poner en jaque todo el sistema marí­timo colonial de los británicos.
Los británicos observarán aterrados el despliegue francés en el Mediterráneo, y dándose cuenta de que podrí­a llegar incluso a amenazar sus posesiones en la India, responderán echando mano de todos los recursos militares y polí­ticos a su alcance. El ministro Pitt se mostrará inflexible en este tema.

Talleyrand, ministro de exteriores galo, será el que más haga a favor de la expedición. Aunque su razón para apoyarla era evitar las guerras en Europa, derivándolo todo a luchas colonias, además de alejar a Napoleón de la escena Europea. El dos de marzo Napoleón recibe órdenes de abandonar la zona del Canal (donde estaba haciendo preparativos para una posible incursión sobre Inglaterra, e iniciar los preparativos de la aventura africana. Las órdenes son tomar Malta, Egipto y desalojar a los ingleses del Medio Oriente, construir un canal en Suez, mejorar las condiciones de la población local (el componente revolucionario nunca se deja de lado), y mantener buenas relaciones con los otomanos (a los que Egipto deberí­a de seguir pagando sus impuestos anuales). Además se le promete a Napoleón que al termino exitoso de la operación volverá al Canal de La Mancha para comandar la pospuesta invasión de Inglaterra.

De esta manera comienza los febriles preparativo. De la recién “tutelada Suiza”se retiran cerca de tres millones de francos en oro, a lo que se le une importantes “donaciones”conseguidas en Roma. Cinco puertos son puestos en estado de actividad como bases de salida de la operación:
• Tolón.
• Marsella.
• Génova.
• Ajaccio.
• Civita Vecchia.

El almirante Bruey con su escuadra recibe el encargo de aprestarse a la partida con “rumbo desconocido”.
21 demi-brigades (llegadas del norte de Italia, Roma, Córcega, Suiza y norte de Francia) son concentradas en los mencionados puertos. La mayorí­a de las unidades habí­an ya servido bajo el mando de Napoleón así­ como 20 de los 31 oficiales superiores. Aún así­ los generales de las divisiones eran casi desconocidos (D'Hilliers, Bon, Kléber, Desaix, Reynier.

Como apunte curioso, aunque con gran repercusión en el futuro, comentar la gran cantidad de civiles de la expedición, al menos 500, de los que casi 170 eran estudiosos, cientí­ficos de renombre. Serán ellos los que realmente pasarán a la posteridad de todos los que participaron en la expedición, ya que consigo traerán noticias del fabulosos Egipto, creándose con el tiempo una ciencia propia: la Egiptologí­a. La fascinación por Egipto no habrí­a sido tal de no ser por ellos.

La partida, fijada para el 20 de abril, ha de retrasarse hasta el 19 de mayo ya que por poco se entra en guerra con Austria debido a un incidente ocurrido a Bernadotte en Viena (el carácter de este hombre, que llevaba tatuado en su cuerpo una leyenda que decí­a “Muera el Tirano”, le jugó una mala pasada en la formalista corte austriaca. Por cierto, curiosamente, terminarí­a sus dí­as como rey de Suecia, no sé sabe a ciencia cierta si se quitarí­a entonces el tatuaje.

La expedición está en marcha. Pero ha de enfrentarse al Mediterráneo, donde Nelson aguarda.

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Re: Las Campañas de Napoleón

Notapor Pavía el Sab Feb 27, 2010 8:59 am

Paví­a desde su base operacional de Ciaño. ESPAí‘A SE ROMPE.


2.- TOMA DE MALTA Y PASO DEL MEDITERRíNEO

Para el 11 de mayo se han reunido:
• 14.000 infantes, 860 jinetes y 1.160 soldados del arma de artillerí­a en Tolón (generales Kléber, Bon y Reyner).
• 6.000 de infanterí­a, 855 de caballerí­a, 250 de artillerí­a en Génova (generales D́Hilliers y Murat)
• 6.900 infantes, 1.080 de caballerí­a, 250 de artillerí­a en Civita Vecchia (general Desaix)
• 3.900 de infanterí­a y 680 jinetes en Ajjaccio (general Vaubois)
• Napoleón con 18º guides-í -cheval y 300 guides-í -pied llega el 9 de mayo.

Se dispone de 60 cañones para el combate y unos 40 de asedio, provisiones de campaña para 100 dí­as, agua para unos 40 a 45 dí­as, y unos 1.200 caballos (aunque a Egipto no llegaron tantos). Se prohí­be expresamente el embarque de mujeres (aunque alguna se coló) lo cual hizo que el ánimo de los hombre no fuera especialmente bueno.
El secreto del destino del viaje se ha guardado a cal y canto, así­ que entre los oficiales se cruzan apuestas sobre el destino de flota y ejército.

Las maniobras de diversión de la flota francesa contra Irlanda y Portugal habí­an conseguido alarmar a los británicos, que enví­an a la flota del Mediterráneo al Atlántico. Para el tres de Mayo los británicos han recibido informes sobre el verdadero destino, por lo que enví­an barcos a buscar a Nelson para que vuelva hacia el mar Mediterráneo. Los británicos toman posiciones rápidamente, y solo se puede calificar como de “buena suerte”que los franceses consiguieran cruzar todo el mediterráneo sin un solo encontronazo (obviamente hasta el desastre de Aboukir). Para empezar una tormenta sorprende a los británicos el 21 de mayo, dañando sus naví­os y dispersando la flota, de manera que Nelson no podrá conocer con cierta exactitud la posición de la flota francesa hasta casi el dí­a 14 de Junio. En este tiempo los franceses consiguieron hacer muchas cosas.

La flota francesa se planta frente a Malta el 9 de Junio y, aduciendo que el Gran Maestre de la Orden de los Caballeros de San Juan no permití­a repostar más de cuatro barcos a la vez, desembarcan y toman la isla en la que la defensa es simbólica. La orden de San Juan, siempre en guerra contra el Turco, ya no tení­a la garra del pasado. El 10 desembarcan los franceses, ocupando Gozo y aislando la Valetta.
La toma tiene como consecuencia la posesión de una valiosa base naval, la apropiación del significativo tesoro de la orden de San Juan... y otras más negativas para los intereses franceses: el malestar de austriacos y rusos que hacia tiempo suspiraban por la posesión de la isla.



El 19 de Junio los franceses levan anclas dejando 4.000 hombres al mando de Vaubois como guarnición de la isla de Malta. Por su parte Nelson, avisado el 16 de la caí­da de Malta, seguí­a un tanto perdido a la altura de Nápoles, a su favor hay que decir que carecí­a casi por completo de fragatas, con lo cual su armada de naví­os navegaba casi a ciegas. Decide pues dirigirse directamente a Alejandrí­a, mientras los franceses se dirigí­an hacia Creta. En la noche del 22 al 23 las flotas se cruzan sin avistarse mutuamente. la suerte es aliada de los franceses, para los que cualquier encuentro en alta mar supondrí­a el desbaratar la operación (aunque salieran vencederos del envite). Nelson adelanta a los franceses, que con sus pesados transportes no pueden avanzar a gran velocidad.
Nelson en Alejandrí­a se pregunta donde están los franceses, de manera que sale hacia Anatolia, dejando atrás al bergantí­n Mutine.El 29 parte poco antes de la llegada de las primeras fragatas francesas. Una vez la suerte está con los franceses.
Por su parte Napoleón, desde el alcázar del imponente L'Orient decide desembarcar a sus tropas en Marabaut, en vez de en Aboukir directamente, el miedo al inglés en el mar ha calado hondo en el general francés, al que el viaje no ha sentado bien (sufrió mareos durante todo el viaje). El dí­a tres de Julio el desembarco ha terminado con éxito, y la flota francesa parte hacia Aboukir y una aciaga cita con el destino.
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Re: Las Campañas de Napoleón

Notapor Pavía el Dom Sep 12, 2010 8:58 am

Pavia desde su base operacional de Ciaño.

3.- DE MARABOUT A LAS PIRíMIDES.

http://www.dean.usma.edu/history/web03/atlases/napoleon/napoleon%20pages/napoleon%20map%2010.htm
Mapa general de la campaña de Egipto


El desembarco francés en Marabout no se vio entorpecido por fuerzas enemigas, sin embargo no se puede calificar como “fácil”. El desorden entre las unidades fue mayúsculo, la fuerte marejada zarandeaba inmisericorde las chalupas de desembarco, cerca de 20 hombres fallecieron en diversos accidentes... Para el dos de Julio la situación no habí­a mejorado, literalemente el mando no sabí­a donde estaba la división de Desaix. Sin embargo, en medio de una sed acuciante, Napoleón ordena el avance sobre Alejandrí­a.

http://www.arqueologos.org/IMG/jpg/i148_1.jpg
Mapa del antiguo Egipto

Las fortificaciones del oeste de la ciudad estaban a apenas 13 kilómetros del punto de desembarco, pero las condiciones de la marcha fueron penosas. Sin caballerí­a ni artillerí­a las tropas franceses avanzan en pos del corso. Para las 8 de la mañana tienen a la vista Alejandrí­a

El dos de Julio el General Menou, en una audaz tentativa, toma el fuerte Triangular a las afueras de Alejandrí­a: También caen la Puerta de Pompeya (general Kléber) y Roseta (general Bon). Los franceses están fuera de sí­ debido a la sed, por lo que las tropas de asalto barren literalmente a quienes les impiden llegar a la ciudad y su fuentes. No hay cuartel y la defensa se desmorona. Las autoridades “civiles”de la ciudad no tardan en entregarla a Napoleón, con el dato simbólico de darle las llaves. Este controla a las tropas para que no se comentan los acostumbrados excesos y lanza una pronta campaña de propaganda, afirmando que están allí­ como liberadores del yugo de los mamelucos y que se respetarán las costumbres y la religión del pueblo.

Al dí­a siguiente es desembarcado el resto de las fuerzas. Por fin reaparecen las tropas de Desaix, que se “habí­an perdido2 en el maremagnum administrativo. Esta división avanza hacia la estratégica Rahmaniya, a cerca de 72 kilómetros de Alejandrí­a, frente al Nilo, y hacia Damanhur. Para el 5 las tropas de Bon también están en camino.

En esta marcha es donde el ejército comienza a desencantarse de Egipto... Duras marchas por tierras estériles no favorecen el ánimo de los soldados y oficiales franceses. A parte de que los aperos del ejército, incluida su vestimenta, están más pensados para Europa que para el ardiente Egipto. El 6 también se ponen en camino Reynier y Vial, junto a Napoleón y su estado mayor. En alejandrí­a se queda Kléber con dos mil hombres, Menou en Rosetta. El general Dugua, Murat, el resto de las tropas de Kléber, reciben la orden de avanzar hacia Roseta por Abukir.

Para el 9 de Julio, Napoleón está al mando de cuatro agotadas divisiones en Damanhur. Después de sofocar un intento de defección generalizada (el general Mireru “es suicidado”como cabecilla) Napoleón reafirma su mando supremo.

Los Mamelucos por su parte se han reorganizado al fin decidiendo salir al paso del invasor. Abú Bakr, representante del poder nominal turco, convoca al diván del Cairo (especie de cámara de representantes). Pero son los caudillos mamelucos Murad e Ibrahim quien realmente tendrán el poder. Las fuerzas de defensa del Cairo quedan divididos entre ambos:
1º.- Murad. Cuatro mil jinetes mamelucos y doce mil infantes fellahin
2º.- Ibrahim: unos 100.000 hombres (cifra a todas luces exagerada) en Bulaq, cerca del Cairo.

Murad tiene la misión de bajar por el Nilo e interceptar a las fuerzas francesas. El 13 de Julio se libra una pequeña acción en Shubra khit. La acción principal tuvo lugar en las aguas del Nilo donde se enfrentaron una flotilla francesa (Perrée) y una flotilla mameluca. Los franceses contaban con cinco pequeñas embarcaciones, mientras los mamelucos alineaba 7 embarcaciones de mayor porte. En las embarcaciones francesas por cierto abundaban los estudiosos, que se encontraron metidos en un furioso cuerpo a cuerpo de abordajes, espada en mano (cosas de la ciencia de la época). LA situación se vuelve favorable a los franceses, cuando Napoleón consigue que sus hombre coloquen tres piezas artilleras de gran calibre en posición ventajosa a orillas del Nilo. El certero fuego que se inicia hace que el buque insignia de los mamelucos salte en pedazos. Este suceso y la visión del ejército francés puesto en perfecto orden de batalla a las orillas del Nilo, hace que la flotilla musulmana emprenda la retirada. El dispositivo francés intimida alas tropas de tierra mamelucas que se repliegan, lo que enfurece sobremanera a Napoleón que está buscando casi con desesperación una acción decisiva.

Emprenden la caza con rapidez y para el 18 se encuentran en Warden. El 20 en Omm-Dinar, ya a solo 29 kilómetros de El Cairo. Cerca de allí­ se encuentran los hombres de Murad, en el pueblo de Embabeh. El 21 de Julio en ejército francés avanza decidido a su encuentro. Las tropas de Murad para la confrontación se han calculado en unos 6000 mamelucos y 15000 fellahin, con la caballerí­a situada a la izquierda de la lí­nea y la infanterí­a a la derecha, rodeando los muros de la población. Al otro lado del rí­o está Ibrahim con sus enormes fuerzas, aunque su valor militar fuera nulo pues no eran más que una turba de hombres sin formación ni equipo adecuado. Serán meros espectadores del drama, hasta que el fuerte viento reinante en la zona levante una gran cantidad de polvo impidiendo la vista de los sucesos. Al fondo, mudos testigos de la historia, a unos 20 kilómetros, las grandes pirámides de Keops, Kefrén y Micerinos.

Los franceses forman a sus divisiones en tres lí­neas oblicuas formando perfectos rectángulos, dispuestos a resistir la carga de la caballerí­a mameluca. Napoleón, ¿leyenda o realidad?, pronuncia su famosa frase: “¡Adelante! ¡Recordad que desde esos monumentos cuarenta siglos os contemplan!. Cada división coloca una demi-brigade en vanguardia y otra en retaguardia, mientras el tercer regimiento refuerza los flancos. Los franceses posiblemente sean unos 25000, con lo que tendrí­an ventaja numérica aunque si caballerí­a apreciable.

La disposición táctica francesa es la siguiente.
1º.- Desaix: Flanco derecho hacia el desierto.
2º.- Reyner. Cubre al anterior en su ángulo posterior izquierdo.
3º.- Vial y Bon, en el flanco del Nilo, frente a Embabeh
4º.- Napoleón con Dugua haciendo de reserva central.

Imagen
Pintura "idí­lica" sobre la batalla de las Pirámides. Autor Lejeune

A las tres y media los mamelucos cargan contra los franceses, en una multicolor carga digna de ver. Se abaten sobre el ala derecha de Desaix y Reynier, que cierran los cuadros justo a tiempo. El ataque se divide en tres inconexas columnas de caballerí­a. Sufren numerosa bajas por el fuego de los lados del cuadro (más bien rectángulo) y de un obús del cuadro de Dugua. La masa mameluca se repliega hacia un pueblo en el flanco de Desaix, donde los defensores franceses se encaraman a los tejados haciendo fuego mientras su general enví­a refuerzos para desalojar a los desconcertados mamelucos. Lo cierto es que lo mejor del arma enemiga, su caballerí­a, se ha alejado del punto crí­tico, con lo que Napoleón ordena avanzar a sus tropas a la toma de las murallas de Embabeh, apoyados desde el Nilo por la flotilla de Perrée. Los mamelucos que cuentan con poderosa arillerí­a en el pueblo abren fuego, sin embargo la efectividad de los cañones es más bien dudosa, ya que sus armones son fijos, con lo que pronto pierden la oportunidad de hacer daño real. En cuestión de breves instantes lso hombres de Bon apoyados por contingentes de Rampon se hacen con el pueblo de donde huyen en desorden entre dos y tres mil soldados mamelucos. Su retirada hacia el desfiladero cercano es cortada por los franceses hábilmente con lo que solo queda el cruzar el Nilo a nado o rendirse. Al menos mil de ellos mueren tratando de llegar hasta Ibrahim, y otros tantos son muertes por disparos. Una hora después del inicio de la batalla Murad con apenas 3000 jinetes huye hacia Gizeh y el Medio Egipto. La victoria francesa es inapelable. Todo esto se ha conseguido con apenas 300 bajas, de ellas solo 30 muertos, mientras al menos 2000 mamelucos y varios miles de fellahin no volverí­an a ver el sol sobre las pirámides.

Durante la noche Ibrahim evacua el Cairo, mientras los dirigentes de la ciudad sopesan el entregarla a Napoleón al igual que se habí­a entregado Alejandrí­a. Se abren negociaciones y el 24 de Julio un Napoleón vencedor traspone las puertas del Cairo. Sin embargo la felicidad del triunfo se ve oscurecida cuando Junot, en una conversación ciertamente indiscreta con otro oficial, deja ver que Josefina no es fiel al corso. Este, que está escuchando la conversación, sufre un duro golpe moral. De facto muchos estudiosos afirman que es aquí­ donde el carácter del joven general se “envenena”, donde empieza a nacer realmente el ogro que asolará Europa. El amor traicionado cambia totalmente su carácter y sus perspectivas.

Las fuerzas franceses no se detienen. Para el 11 de agosto alcanzan a Ibrahim en Salalieh, donde se les inflige una derrota total... los supervivientes se refugian en Siria, y otros se dispersan por el interior de Egipto. En estas mismas fechas se produce la batalla de Aboukir o del Nilo, donde la posición francesa queda irremediablemente comprometida. La ayuda externa será mí­nima, y las comunicaciones con la metrópoli escasas.

En Egipto solo queda la tarea de dar caza a Murad. De esto se encargará Desaix, que mantiene una peculiar campaña con menos de tres mil hombres y tres cañones (lo que le pondrá numerosas ocasiones en inferioridad numérica ) En una serie de acciones En El Lahun (7 de octubre), Samhud (22 de enero), Abnud (8 de marzo), vence repetidamente alas huestes mamelucas, que han recibido refuerzos de Arabia y cuentan con al menos 10.000 efectivos. Esta situación se termina (la de recibir refuerzos de Arabia) cuando toma Belliard al conquistar el puerto de Kosseir en el mar Rojo. Destacar la presencia en las fuerzas de Desaix de un joven Davout. La continua presión de Desaix hace que los mamelucos se fragmenten y se dispersen totalmente, dejando sus acciones como las de meros “bandoleros del desierto”. Es de destacar por lo tanto la abnegada labor de Desaix, a quién algunos dan el mérito real de la campaña de Egipto.


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