El blindaje norteamericano. Una autocrítica contemporánea.

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Re: El blindaje norteamericano. Una autocrítica contemporánea.

Notapor kenubal el Dom Oct 28, 2012 10:33 am

La misión ZEBRA de febrero de 1945

Como cabeza de una misión técnica (ZEBRA) encaminada a introducir los nuevos tanques en el teatro europeo, el General Barnes, acompañado por el Coronel Joseph M. Colby del Tank-Automotive Command (TACOM), el Coronel George Dean del arma blindada, la nueva División de Desarrollos del AGF, dos capitanes de artillería, un representante de la General Motors y un artillero del Aberdeen Proving Ground; llegaron a París el 9 de febrero de 1945. En primer lugar mantuvieron reuniones con Eisenhower y otros oficiales del SHAEF y COMZ, incluyendo a Sayler y Holly, en las que se decidió hacer entrar en acción a los veinte nuevos tanques tan pronto como fuera posible. Eisenhower los asignó al 12º Grupo de ejércitos, y Bradley los envió al primer ejército, divididos por igual entre la 3ª y la 9ª divisiones blindadas. A mediados de febrero los tanques habían sido entregados al 559º batallón de artillería en Aquisgrán, que estaba llevando a cabo su entrenamiento, mientras Barnes se había embarcado en una serie de visitas al grupo de ejércitos, ejércitos, cuerpos, y a los comandantes divisionales.

Además de introducir el T26E3, el objetivo de la misión ZEBRA fue obtener tanta información como fuera posible sobre el desempeño del material en Europa, especialmente del nuevo como el tanque ligero M24 (armado con un nuevo cañón de 75 mm) que había empezado a llegar en el teatro en diciembre de 1944. Barnes también estaba muy interesado en el desempeño de la artillería de campo autopropulsada. Como una mejora en el M12 con el M1918 de 155 mm, el cual había dado un excelente rendimiento, había enviado a este teatro un modelo experimental de cañón autopropulsado, el T83, montando un cañón M1 (Long Tom) de 155 mm y otro modelo experimental, el T89, con un obús de 8 pulgadas. Ambos fueron enviados al VII cuerpo para realizar distintas pruebas.

Otros artículos acerca de los cuales los planificadores en los Estados Unidos querían informes, fueron los bazookas y cohetes disparados desde lanzadores múltiples. Antes del día D, cohetes de artillería de 4,5 pulgadas (diseñados para ser disparados desde aviones o desde tierra) habían sido enviados al teatro europeo. Eran estabilizados en vuelo por aletas que se abrían cuando el cohete dejaba el tubo lanzador. Habían sido recibidos dos tipos de lanzadores múltiples: el T27, un lanzador de 8 tubos, en un montaje fijo tipo marco, que podía ser disparado desde el suelo o la caja de un camión, y el T34, un conjunto de 60 tubos que se montaban sobre el Sherman.

En sus conversaciones con los distintos comandantes en Europa, Barnes describió el nuevo material que todavía no estaba listo para su envío: un "superveloz" cañón de 90 mm, el T15, con el que una gran parte de los tanques T26E3 tanques iban a estar equipados, según afirmó; y tres tanques pesados, el T28, un "tanque de asalto", con un peso de 90 toneladas y doce pulgadas de blindaje, que montaba el nuevo cañón antiaéreo de 105 mm; los T29 y T30, que eran similares en chasis a la serie del T26, pero montando, respectivamente, el cañón de 105 mm y el 155-mm. Barnes también tenía fotografías de los nuevos cañones sin retroceso de 57 mm y 75 mm y de un lanzacohetes múltiples en un montaje sobre ruedas, el T66, que podría disparar un nuevo cohete de 4,5 pulgadas que no dependía de aletas, siendo estabilizado mediante el giro ocasionado por un flujo de gases a través de ocho orificios curvos de ventilación.


Unas fotos de parte del material arriba citado:

Imagen
Foto de: http://mailer.fsu.edu/~akirk/tanks/
Arriba vemos una foto del único T28 que se conserva. Un monstruo de 95 ton.



Imagen
Foto de: http://mailer.fsu.edu/~akirk/tanks/
Un T29, equipado con cañón de 105 mm.

La respuesta a la misión ZEBRA mostró claramente que las necesidades del frente podían resumirse en dos conceptos: potencia de fuego y movilidad. A los comandantes le gustó el tanque T26E3 Pershing y les habría gustado aún más si hubiera llevado el cañón T15 de 90 mm. Les gustaba mucho el tanque ligero M24. Habían sido convencidos por los cañones autopropulsados como el M12 y querían grandes cantidades de esos cañones del tipo Long Tom y obuses de 155 mm. No querían el tanque T23 con transmisión eléctrica.

La mayoría de los comandantes no estaban muy interesados en los tanques T28, T29 y T30, muy pesados, dado que no estaban convencidos de cómo podrían conseguir que estos tanques pudieran circular sobre carreteras y puentes. (…) Sobre el desempeño del bazooka las opiniones variaban. El sentimiento general fue que era bueno, pero debería ser mejor. El asistente de un Comandante de división se quejó de que "estamos todavía utilizando el modelo con el que comenzamos" mientras que los alemanes han "tomado nuestra idea del bazooka y lo han mejorado". Los alemanes habían producido más mortíferas armas antitanques de este tipo con sus Panzerschreck y Panzerfaust los cuales, sin embargo, eran extremadamente peligrosos para el usuario. El Panzerfaust, un arma sin retroceso, disparaba una granada de carga hueca, que podía perforar siete u ocho pulgadas de placa de blindaje. Algunos oficiales retenían todos los que podían obtener para ponerlos en manos de sus tropas; un oficial de tanque consideraba el Panzerfaust "la más concentrada masa de destrucción en esta guerra".
Y juro á los altos dioses y al gran Júpiter Olimpo,
A Telus y al gran Nereo, y al dios Marte encruelecido,
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Re: El blindaje norteamericano. Una autocrítica contemporánea.

Notapor kenubal el Sab Nov 03, 2012 7:56 pm

(...)
El cohete de 4,5 pulgadas se había utilizado muy poco. El primer ejército, convirtió un batallón de obuses de 105 mm en un batallón lanzacohetes con el lanzador T27 a principios de noviembre de 1944, habiéndolo empleado un par de veces en el bosque de Hürtgen a mediados de noviembre y, de acuerdo con el General Hodges, con "excelentes resultados"; pero los artilleros no eran tan entusiastas, más allá de la imprecisión de los cohetes, el humo y los destellos atraían el fuego de contrabatería. Como consecuencia, fue evolucionada una técnica de "disparar y largarse", utilizando los lanzadores en camiones, transportes, o, preferiblemente, jeeps. La necesidad de una mayor movilidad en terreno difícil y una mayor precisión en el cohete llevó a los comandantes a creer que los nuevos lanzadores T66 sobre un montaje de ruedas, disparando el nuevo cohete giroestabilizado, serían muy valiosos. Tal y como sucedía con el lanzador T34 sobre el Sherman, el cual el primer ejército no quería debido a los inconvenientes de montar el lanzador sobre un tanque. Un batallón de tanques del tercer ejército que usó brevemente el lanzador T34 reconoció el efecto moral de esta gran concentración de poder de fuego, pero recomendó que los lanzadores se montasen en tanques ligeros, en lugar de sobre los M4. Habían encontrado que la dificultad de desmontar los lanzadores resultaba en la pérdida de los Sherman como vehículo de combate.

Imagen
Foto de: http://en.wikipedia.org/wiki/File:T-34- ... France.jpg

En el momento de la misión ZEBRA el interés, naturalmente, se centró en el tanque Pershing. A pesar de que los hombres se negaron a suscribir una declaración en el sentido de que el Pershing con el cañón M3 era superior a los Panther o Tiger, todos los comandantes lo consideraron un paso en la dirección correcta y querían todos los tanques Pershing que pudieran obtener, tan pronto como fuera posible. Mientras tanto tendrían que conformarse con el M4 con el cañón de 76mm y tanta munición HVAP como estuviera disponible. Sobre todo no querían más M4 con el cañón de 75 mm. Cuando el Coronel Colby intentó vender a los comandantes de batallón de la 3ª División Blindada el Sherman que ya tenían (siendo incapaz de ofrecerles inmediatamente nada mejor en gran escala) se metió en un avispero. Después de las fuertes bajas del invierno, estaban empezando a considerar el Sherman de 75 mm como una trampa mortal.

Antes de que Barnes regresara a los Estados Unidos, solicitó por teletipo al General Campbell, el 5 de marzo de 1945, el envío inmediato de todos los Pershing así como de todas las municiones HVAP disponibles para los cañones de 76 y 90 mm, y acelerar la producción del cañón T15 de 90 mm, y sus municiones, así como el envío de los veinticinco cañones autopropulsados T83 producidos en febrero. Campbell prometió hacer "todo lo humanamente posible" para obtener el Pershing para el teatro europeo con la más alta prioridad y fue respaldado por la rama del ASF en el mismo, después un cablegrama personal del General Eisenhower al General Somervell el 8 de marzo. Pero los tanques no afectarían ya al resultado de la guerra en Europa.

El 23 marzo, 157 Pershing abandonaron los Estados Unidos mientras otros 53 o estaban ya en puerto o en ruta hacia el mismo. En el momento en que llegaron, los ejércitos aliados se encontraban camino de Alemania. Cuando el general Borden, en una visita al frente, capturó con el Tercer Ejército Frankfurt el 8 de abril, descubrió que Patton aún no había recibido ningún Pershing. El Noveno había recibido diecinueve a finales de marzo pero no fue hasta mediados de abril en que llegó a las tropas dado que las unidades blindadas del noveno habían ido avanzando tan rápido que no habían tenido tiempo de sustituir a tripulaciones con el fin de enviarlas a entrenamiento. En la segunda quincena de abril, el Pershing comenzó a llegar en mayor cantidad. El Tercer Ejército, por ejemplo, tenía noventa al final del mes. El día de la victoria había 310 en el teatro europeo, de los cuales alrededor de 200 estaban con las unidades de combate. Pero debido a la dificultad de transportarlos y el tiempo necesario para entrenar tripulaciones tanto en mantenimiento como operación, se puede asegurar que los únicos Pershing que entraron en acción fueron los 20 modelos experimentales que el Primer Ejército había recibido en febrero.

Con cañón T15 de 90 mm, sólo llegó uno al frente. Cuando Borden visitó la sede de la SHAEF el 2 de abril, la primera pregunta que General Eisenhower le hizó fue acerca de cuando llegarían los tanques con los "supercañones". La fecha más temprana que Borden podía darle era junio. Eisenhower dijo que esperaba haberles dado ya una paliza a los alemanes por entonces.
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Re: El blindaje norteamericano. Una autocrítica contemporánea.

Notapor poliorcetes el Sab Nov 03, 2012 11:51 pm

Imagino que el problema del calliope es que si le alcanzaban al montaje, la explosión de la munición al completo sería extremadamente peligrosa para el blindaje del techo de la torre y de la barcaza
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Re: El blindaje norteamericano. Una autocrítica contemporánea.

Notapor kenubal el Mar Nov 06, 2012 11:30 pm

A falta de Pershing, la guerra se libró con el M4 Sherman, que continuaba saliendo de las líneas de producción. En el momento de los cruces del Rin, en el teatro de operaciones se encontraban 7.620 Sherman. Cerca del 40% eran de los de cañón de 76 mm, pero los intentos de proporcionar munición HVAP para ellos fueron obstaculizados por la escasez de carburo de tungsteno. Debido a las dificultades de producción, los proyectiles HVAP recibidos antes del 1 de marzo de 1945 fueron menos de dos por arma y mes. En enero de 1945 había suficientes M4 para permitir que el 12ª Grupo de ejércitos hiciera un esfuerzo desesperado para proporcionar mayor potencia de fuego mediante la instalación de los cañones británicos de 17 libras. Aquí nuevamente el factor limitante fueron las municiones. El suministro británico de municiones de 17 libras podría llegar sólo para 160 Sherman estadounidenses y en el momento en que el primero de ellos llegó a la zona de combate, la guerra estaba terminada.

Poco antes de la entrada en Alemania, la prensa estadounidense publicó la historia de que los tanques estadounidenses eran inferiores a los del enemigo. Hanson W. Baldwin en el New York Times y el editor de The Washington Post exigieron que se les dijera el por qué; y la historia viajó hasta Europa. Preguntado por corresponsales estadounidenses en una Conferencia de prensa a mediados de marzo, el General Patton públicamente defendió a los tanques estadounidenses. También escribió una carta al Teniente General Thomas T. Handy, adjunto al Jefe de Estado Mayor, carta que el Departamento de Guerra publicó en los periódicos de Estados Unidos, afirmando que mientras que el Tiger destruiría al Sherman de frente, en contrapartida el Sherman podía maniobrar para atacar generalmente desde la parte trasera y evitar así un intercambio de golpes; además, el Sherman era incomparablemente más fiable y duradero, así como más fácil de embarcar y manejar que el Tigre. Patton escribió la carta porque quería detener lo que él llamó "la estúpida crítica" hacia los tanques estadounidenses, críticas que, según creía, estaban teniendo un mal efecto en la moral de los soldados en el frente. Pero en privado había afirmado a un oficial de pertrechos durante una visita oficial de este, justo después de la batalla de las Ardenas, "Pertrechos tarda demasiado tiempo, ¡Dios los maldiga!, buscando la perfección a expensas de los combatientes y se lo puede decir a cualquiera en pertrechos." El oficial creía que Patton expresaba los sentimientos de los verdaderos usuarios de las armas. Era bastante natural para los tanquistas en el frente culpar a su Departamento por el gran número de víctimas que habían sufrido combatiendo en el Sherman.

¿Quién fue el culpable?: La División de nuevos desarrollos del AGF criticó al Departamento de pertrechos por gastar demasiado tiempo en desarrollar y promover el tanque T23 con la transmisión eléctrica, que no era lo deseado, y los tanques pesados M6, T28, T29 y T30, que repetidamente había rechazado el AGF (Army Ground Forces) debido a las limitaciones de peso de carreteras y puentes. El General Barnes y el Coronel Colby mantuvieron que el mejor tanque estadounidense de la guerra, el Pershing, había sido desarrollado frente a la "amarga oposición" de sus usuarios. Colby creía que si el AGF hubiera dado el visto bueno con tiempo suficiente, el Pershing podría haber estado disponible en cantidades para los desembarcos en las playas del día D; y los registros apoyan su opinión.

Los pros y contras de la controversia del tanque generalmente han sido discutidos en términos de la argumentación entre AGF y los diseñadores de tanques del Departamento de pertrechos en los Estados Unidos. (….) Si bien es cierto que los oficiales de las fuerzas armadas no podían habitualmente ponerse de acuerdo entre sí, había una fuerte sensación entre ellos de que el Pershing no podría (por la razón que fuese) llegar al frente a tiempo de representar cualquier valor real, y por lo tanto, la primera prioridad en el desarrollo de tanques debería ser la de eliminar los fallos del M4 y, a continuación, modificarlo para equiparlo con el cañón de 90 mm. Sólo como un seguro contra el posible fracaso en conseguir entrar en acción al Pershing, podría haber sido intentada la modificación de hasta mil M4 cuando fue propuesta por la Junta de Fuerza Blindadas en septiembre de 1943.

En retrospectiva sí parece haber valido la pena tratar de intentarlo, y parece también correcto suponer que esto en cierta medida hubiera proporcionado a los tanquistas la potencia de fuego que necesitaban en Europa, desde la ruptura (en Normandía) hasta las últimas defensas en el Rin.
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