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TYPHOOM7 escribió:Ahora que estamos hablando de "pacos". ¿Aguno se acuerda del famosísimo francotirador fines que decían que era el mejor tirador selecto del mundo y de la historia, así como del arma que utilizaba?. Siempre me llamó mucho la atención la guerra de Finlandia contra la URSS, y la historia de los cazadores fineses es la leche (salvando las distancias, se podría comparar a nuestra Guerra de la Independencia de 1814 o a la actual ocupación de Irak por parte de EE.UU.)
Buenas olas...
Kopelson escribió:TYPHOOM7 escribió:Ahora que estamos hablando de "pacos". ¿Aguno se acuerda del famosísimo francotirador fines que decían que era el mejor tirador selecto del mundo y de la historia, así como del arma que utilizaba?. Siempre me llamó mucho la atención la guerra de Finlandia contra la URSS, y la historia de los cazadores fineses es la leche (salvando las distancias, se podría comparar a nuestra Guerra de la Independencia de 1814 o a la actual ocupación de Irak por parte de EE.UU.)
Buenas olas...
El tirador fines era Simo Hí¤yhí¤ y si no recuerdo mal murió hace pocos años.
Yo sobreviví a la Operación Malaya...TYPHOOM7 escribió:Y si ya me dices el arma que usaba, sería redondo.
Juba, ¿un francotirador iraquí o un fantasma de la propaganda?
Iñigo Sáez de Ugarte
Infromativos Tele Cinco
Los artefactos explosivos colocados en el arcén de las carreteras ya no son las únicas amenazas que afrontan los soldados norteamericanos en Iraq. Un francotirador, al que le han adjudicado el alias de Juba, lleva camino de alcanzar un estatus similar. También para sus enemigos. Juba se ha convertido en una buena baza propagandística para la insurgencia.
Hace seis meses, The Guardian publicó el primer artículo en la prensa occidental sobre la existencia de Juba. Varios soldados norteamericanos confirmaron que eran muy conscientes del peligro que suponía.
“Es buenoâ€, contó al diario británico Travis Burress, que también es francotirador. “Cada vez que bajamos [del blindado o del humvee], estoy seguro de que todos estamos pensando en él. Supone una grave amenaza para todosâ€.
Nunca lo han visto. Nunca han estado cerca de capturarle, entre otras cosas porque no asume riesgos. Nunca dispara más de una vez. Cuando los soldados están buscando el origen del disparo, Juba ya está buscando una escapatoria.
Hablan de él en singular, pero nadie sabe si es una sola persona o si son varias, lo que es bastante probable. Su existencia se ha visto adornada con todo tipo de detalles. Se dice que ha dejado en alguna ocasión una nota para que la descubrieran los soldados que decía: “Lo que se roba con sangre sólo puede recuperarse con sangre. El francotirador de Bagdadâ€.
Algunos sospechan que se trata de un ex soldado del Ejército iraquí que tiene preparación militar y que sabe cómo disparar a larga distancia. Otros creen que todo es propaganda y que Juba no es un tirador especialmente llamativo.
En un foro, un soldado destinado en Iraq confirmó su existencia, pero comentó que hay muchos como él y siempre acaban eliminados:
“Él, o ellos, es real. Mi unidad se ha ocupado de él, o de ellos. Hemos acabado con algunos de ellos. Cualquier tipo con un AK (kalashnikov) que dispara desde un edificio, da a alguien y huye puede ser confundido con Juba. Acertar a 200 metros con un AK con mira telescópica no es tan difícil. ¿Va a conseguir ganar la guerra y expulsar a los ‘infieles' de Iraq? De ningún modo. ¿Es iraquí? Probablemente, no. No son tan buenos. Probablemente sea checheno o sirio. Algunos dicen que quizá sea un israelí que intenta que los americanos maten a más iraquíes. Lo dicen por lo de llevar una cámara de vídeo montada sobre el fusil. Chorradas. Cualquier capullo puede ponerle una cámara a un fusilâ€.
Las acciones de Juba podían haber terminado siendo tan sólo los rumores o noticias conocidas por unos pocos que circulan en todas las guerras. Sin embargo, la insurgencia ha descubierto en él un buen arma propagandística.
En una guerra en la que algunos misiles llevan cámaras de vídeo, los abusos de Abú Ghraib son registrados por las cámaras fotográficas de los propios torturadores o los secuestradores filman el asesinato de sus rehenes, no es extraño que Juba ya tenga su propio ‘producto' en el mercado, un vídeo con un montaje que incluye muchos de sus ataques.
Se puede encontrar en las tiendas de muchas ciudades iraquíes o en Internet. Son 15 minutos de disparos sobre soldados desprevenidos. Siempre es un solo disparo en cada ocasión. Le han añadido música iraquí, las imágenes de líderes occidentales como Bush y Blair y unos rótulos en árabe, según los cuales, Juba ha matado a 154 soldados, seis oficiales y cuatro francotiradores. Evidentemente, no hay forma de confirmar esa cifra.
En el vídeo aparecen una veintena de acciones de Juba. La escena se repite en casi todos los casos. Un soldado ha bajado de un blindado y vigila la calle. Lleva el arma en la mano, pero parece confiado. Se oye un disparo y el objetivo es alcanzado. A veces cae a plomo, muerto o gravemente herido. O resulta herido y se arrastra hasta un lugar menos expuesto. O el disparo falla y los soldados se ponen en guardia intentando encontrar el origen del ataque.
Algunas imágenes pueden haber sido grabadas por una cámara instalada en el fusil, pero no todas. Casi siempre, el cámara es otra persona que está muy cerca del francotirador. Eso demuestra que la distancia a la que dispara Juba (o los Jubas) no es muy grande. Nunca más de 200 metros, muy por debajo de lo que son capaces de hacer los francotiradores profesionales.
El vídeo intenta extender el mensaje de que los soldados no son invencibles. Eso no es precisamente una novedad en una guerra que se ha cobrado ya la vida de más de 2.200 militares norteamericanos.
Los norteamericanos también cuentan con sus propios francotiradores. Uno de ellos incluso batió un récord. El sargento Jim Gilliland mató en Ramadi en septiembre de 2005 a un enemigo que estaba a 1.250 metros de distancia. Es el impacto más lejano obtenido con munición de 7,62 milímetros, un calibre habitual en los fusiles de asalto.
Algunos de los diez francotiradores que dirige Gilliland han llegado a matar a diez personas al mes. Estos expertos tiradores han sido especialmente activos en el apoyo a la infantería cuando se ha tenido que desplegar en lugares tan peligrosos como Faluya o Ramadi.
Gilliland y Juba son dos herramientas bélicas muy diferentes. Es poco probable que veamos los disparos del primero. Matar es el principal negocio de la guerra, pero en los países occidentales no hay un gran interés en ver lo que los soldados están obligados a hacer. Por el contrario, las imágenes de Juba serán celebradas por sus seguidores y repartidas como la mejor propaganda posible para la causa de la insurgencia.
EL SOLDADO-TURISTA
Iraq también ha visto la aparición del ‘soldado-turista', el militar que cuenta con una cámara de fotos digital, o de vídeo, y una conexión a Internet.
Tanto en Google Video como en You Tube, pueden encontrarse muchos ejemplos de montajes realizados por soldados.
Graban lo que hacen en Iraq para enseñárselo a sus amigos. Algunos muestran cómo se dispara con una pieza de artillería pesada, otros montan sus fotos favoritas con la música de “Welcome to the jungle”(Guns & Roses) o lo cerca que estuvieron de una explosión.
Yo sobreviví a la Operación Malaya...Un escurridizo francotirador irakí está minando la moral de los estadounidenses en Bagdad
Los irakíes ya tienen a su propio Vasily Zaitsev
Rory Carroll
The Guardian
Traducido para Rebelión por LB.
Nunca han visto a Juba. Lo oyen, pero entonces ya es demasiado tarde: suena un disparo y otro soldado estadounidense cae derribado, muerto o herido.
Nunca se produce un segundo disparo, nunca tienen los soldados estadounidenses la oportunidad de identificar el origen del tiro y cazar al cazador. El francotirador dispara una sóla vez y luego se esfuma.
Juba es el apodo que los soldados estadounidenses han dado a un francotirador insurgente que opera al sur de Bagdad. Ignoran su aspecto, su nacionalidad y su verdadero nombre, pero conocen y temen su pericia.
"Es bueno", dice el especialista Travis Burress, de 22 años, francotirador en el batallón 1-64 estacionado en Camp Rustamiyah. "Cada vez que desmontamos estoy seguro de que todo el mundo piensa en él. Es una seria amenaza para todos nosotros".
Ataques con armas sorprenden ocasionalmente a las patrullas montadas y a pie que organiza el batallón, pero el chasquido solitario de lo que parece ser un rifle Tobuk inspira especial pavor.
Desde febrero se atribuye a Juba la muerte de al menos dos miembros del batallón y las heridas causadas a otros seis más. Algunos le atribuyen también la muerte de otra docena de soldados.
En una guerra marcada por bombas sectarias y bajas civiles, Juba es excepcional dado que solamente apunta a soldados de la coalición, un blanco difícil que se mueve protegido por vehículos acorazados, blindaje corporal y cascos.
Juba espera a que los soldados se apeen o se pongan de pie en la torreta de un Humvee y apunta a los intersticios de su blindaje corporal: la parte baja de la columna vertebral, las costillas, o encima del pecho. Ha llegado a matar desde una distancia de 200 metros.
"Fue un disparo perfecto", declara acerca de una de sus acciones el comandante del batallón teniente coronel Kevin Farrell. "Pulverizó la espina dorsal [de su objetivo]".
"Tenemos varias técnicas para inducirle a salir, pero está muy bien entrenado y es muy paciente. Nunca dispara dos veces".
Algunos miembros del batallón piden que se aposten francotiradores en los tejados que dominan las rutas de aprovisionamiento que constituyen el coto de caza de Juba para tratar de ponerlo entre las cuerdas.
"Sería una misión bastante jodida porque el tío es bueno", afirma el especialista Burress. "Creo que hace falta un francotirador para poder cazar a otro, y lo más seguro es que tengamos que dar el callo todos para acabar con él."
Los francotiradores estadounidenses trabajan en equipos de al menos dos personas, un tirador y un localizador; éste último debe poseer más experiencia puesto que tiene que utilizar complicadas fórmulas para calcular factores tales como fuerza del viento y coeficientes de resistencia.
Algunos temen que Juba se esté convirtiendo en un héroe de la resistencia, aclamado por aquellos irakíes que distinguen entre "buenos" insurgentes, que atacan sólo a estadounidenses, y "malos" insurgentes que dañan a civiles.
La radio macuto de los insurgentes celebra un incidente que tuvo lugar el pasado mes de junio cuando los cuatro miembros de un equipo explorador de francotiradores estadounidenses fueron abatidos en Ramadi por sendos disparos en la cabeza.
A diferencia de sus enemigos, los francotiradores estadounidenses en Bagdad raramente llegan a disparar (2). Normalmente se ocultan en las azoteas y utilizan equipos de imagen térmica y de visión nocturna para vigilar el terreno. Cuando detectan actividad sospechosa, llaman a la aviación o a patrullas de infantería.
"Somos profesionales. Hay una línea que separa a un maníaco con un arma y a un francotirador", dice Mike, de 31 años, cabo de un pelotón de francotiradores de reconocimiento que prefirió ocultar su apellido.
Habló en el curso de una misión de 24 horas de duración en un tejado durante la cual su equipo comió comida basura y orinó en una botella. De día permanecen echados en el suelo inmóviles para evitar ser detectados. "No es una vida muy glamurosa que digamos", explicó.
No había rastro de Juba, quien acostumbra a trabajar más hacia el este, pero el equipo detectó destellos de mortero y transmitió las coordenadas a su base.
Mike dice que él ha matado a 14 personas en Somalia, a tres en Afganistán y a una en Irak. "No es como piensas que va a ser, un subidón emocional. Te limitas a pensar en el viento, la distancia, y luego ya está".
Los disparos de francotiradores son solamente una de las amenazas que penden sobre un ejército estadounidense que ha sufrido graves bajas esta semana.
Ayer otro soldado fue muerto en Ramadi, al este de Bagdad, que se añade a los 21 que murieron en ataques el lunes y el miércoles.
La mayoría de las bajas son provocadas por bombas colocadas junto a la carretera. El tamaño y diseño de las explosiones ha llevado a los investigadores a concluir que los insurgentes están aprendiendo métodos de fabricación de bombas de otras organizaciones terroristas (sic).
Ayer el New York Times informó que las técnicas empleadas por Hezbollah en el Líbano se están haciendo cada vez más frecuentes en las bombas que están estallando junto a las carreteras en Irak.
Un alto comandante estadounidense que prefiere permanecer en el anonimato citado por el mencionado diario afirmó que las bombas construidas con explosivos se parecían mucho a las que Hezbollah utilizaba contra Israel.
"Pensamos que probablemente están yendo allá a aprender a fabricar bombas con capacidad de destruir vehículos blindados", declaró.
Notas del Traductor:
(1) Vasily Zaitsev es el nombre de un francotirador soviético que mató a 149 alemanes durante la batalla de Stalingrado y a 400 durante toda la guerra. Su pericia como francotirador y su puntería eran tales que acababa con sus objetivos de un sólo disparo. El régimen soviético lo elevó a la categoría de héroe nacional para levantar la moral de los combatientes soviéticos. La película de Jean-Jacques Annaud Enemigo a las puertas (2000) recrea su historia de forma semificcional.
(2) En otras zonas de Irak la actitud de los francotiradores estadounidenses dista mucho de ser la descrita por el autor de este artículo. Pueden consultarse al respecto las crónicas de Dahr Jamail, donde se informa de los numerosos civiles, personal médico y ambulancias que han sido blanco de los disparos indiscriminados de los francotiradores estadounidenses.
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