Australia, bota el último patrullero clase Guardian SEA3036-1. Este mes Austal confirmó la botadura exitosa del Hull 544, finalizando así un programa que ha transformado discretamente la vigilancia marítima en el Pacífico Sur, iniciado en 2014.
El programa fue de 24 buques, 22 de los cuales se entregaron a naciones insulares del Pacífico y Timor Oriental, y dos fueron retenidos por Australia para funciones de entrenamiento y apoyo. Si bien el valor oficial de los contratos no se ha revelado en su totalidad, la industria de defensa estima que el programa superará con creces los 300 millones de dólares australianos, considerando el mantenimiento, el entrenamiento y las mejoras de infraestructura.
Con estos buques cuya autonomía de hasta 20 días les permite operaciones de presencia continua en espacios marítimos remotos donde la cobertura aérea y satelital es limitada.
La clase Guardian prioriza las misiones de seguridad y vigilancia, en lugar del combate naval de alto nivel. Cada buque está equipado con un cañón estabilizado de 30 mm en proa, complementado con múltiples posiciones de ametralladoras de 12,7 mm y 7,62 mm, lo que proporciona suficiente potencia de fuego para la interdicción marítima, la lucha contra el contrabando y la vigilancia pesquera. Unido a un moderno conjunto de radares de navegación, sistemas de comunicaciones integrados y un mástil con sensores electroópticos que facilitan la vigilancia diurna y nocturna, así como las operaciones coordinadas con socios regionales y las fuerzas australianas. La rampa de botadura de popa permite el rápido despliegue de embarcaciones neumáticas de casco rígido, una capacidad crucial para operaciones de abordaje y misiones de búsqueda y rescate en el mar.
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